De corrupción, robos y el nuevo reglamento de tránsito.

Por Elías Adam Bitar y Ómar Adam Bitar*

 

El Distrito Federal es la ciudad más poblada del mundo, cada día transitamos por ella alrededor de 20 millones de personas y todo aquel que haya tenido el atrevimiento de establecerse en la Ciudad de Mexico, y pretender hacer una vida productiva en ella, sabe de lo grave que es el problema del tránsito vehicular en la misma.

En la ciudad de México es rara la excepción del habitante que pasa menos de tres horas y media de su día atrapado en el transporte público o en un vehículo particular.

Quitando las horas de sueño (8 horas diarias aproximadamente) y el tiempo que nos toma alimentarnos y atender nuestras necesidades fisiológicas básicas como comer tres veces al día, ir al baño  y asearnos (2 horas diarias aproximadamente), los seres humanos contamos con 14 horas para poder ser padres de nuestros hijos, hijos de nuestros padres, empleados de nuestros jefes, jefes de nuestros empleados, amigos de nuestros amigos y pareja de nuestras parejas, es decir contamos con 14 horas para poder ser felices y ayudar a ser felices y en la ciudad de México sólo contamos con, cuando más, 11 de esas 14 horas para ello porque vivimos en una ciudad con un tránsito vehicular terrible.

En otras palabras, vivir en la Ciudad de Mexico implica perder casi una cuarta parte de nuestro tiempo disponible de vida en movernos de un lugar a otro y poder cumplir con nuestros deberes y con nuestros seres queridos.

Ahora bien, si a eso le sumamos que nuestras autoridades han probado ser absolutamente inútiles para mantener las calles en condiciones de ser circuladas sea por su deplorable estado físico y falta de mantenimiento o por la falta absoluta de seguridad en ellas; o en programar la obra pública de forma tal que no afecte más la circulación vehicular, o en controlar a los manifestantes que cada vez que invaden las calles atropellan nuestros derechos, el caso es que estamos dejando media vida en las calles de la Ciudad de México y nadie dice nada.

Nadie dice nada excepto el gobierno y los gobernantes (sí, así con minúscula)  de La Ciudad de México (sí, así con mayúscula); a ellos si les parece que están en derecho de decir algo al respecto pese a su probada ineptitud y a su más que demostrada falta de capacidad para resolver el problema.

Ahora resulta que la solución a todos nuestros problemas y a la pérdida de nuestra vida en manos del desorden citadino que ellos mismos han tolerado, se va a resolver mágicamente con un nuevo reglamento de tránsito.  ¡Eso es una mentira y es un robo!

No sé qué le pasa por el cerebro a nuestros gobernantes y legisladores que no solo creen, sino están convencidos (son importar que se han equivocado SIEMPRE) que cambiando las leyes vamos a lograr cambiar la realidad.  No hay forma más estúpida, retrógrada y absurda de entender el poder público y su ejercicio, pero ese es el tipo de gobierno que tenemos en la ciudad y en el país.

Sobra con leer una vez las nuevas disposiciones del reglamento de tránsito y sus cambios más destacados para darnos cuenta que se trata de una regulación que sólo tiene como objetivo lastimar económicamente a los habitantes de esta gran Ciudad y en nada abona a mejorar el terrible problema del tránsito vehicular en la Ciudad de México.

Perdón, pero no encontramos utilidad alguna en reducir los límites de velocidad, en una ciudad en la que no se puede circular nunca a los límites que estaban en vigor anteriormente (aún pese al derroche tecnológico de la industria automotriz que cada día ofrece más seguridad y capacidad para conducir a velocidades moderadamente elevadas); insistimos, el principal problema de la Ciudad es que el tránsito vehicular está detenido la mayor parte del tiempo, no el exceso de velocidad ocasional que hoy pretenden “castigar” de forma desmedida y que tanto dinero le ha dejado a las arcas del gobierno de la Ciudad con sus cámaras y detectores de velocidad instalados por toda la Ciudad.

Ya llevamos tiempo con cámaras y sensores para poder infraccionarnos y nunca jamás poder tener derecho de réplica, si un sensor dice que yo estaba manejando rápido, voy a tener que pagar una multa aun cuando esto no sea verdad. Y sé que los sensores no se equivocan pero también sé que las personas que ajustan estos sensores si lo hacen y, peor aún, muchas veces no se trata de una equivocación.

¿Acaso no es evidente en que lo único que le interesa al gobierno de la Ciudad es seguir robando a la ciudadanía haciendo ese control más estricto a fin de poder seguir mandando multas ilegales por correo a todo mundo y seguirle sacando dinero a la gente? ¡Carajo! ¿Por qué nos quedamos callados? Nos están robando de forma descarada y a todos al mismo tiempo.

Pasando a otro tema, en todas las ciudades del mundo en donde el volante está del lado izquierdo del coche la vuelta a la derecha es continua, perdón, lo es en todas menos en el Distrito Federal. Por favor que alguien nos explique cuál es la utilidad de esto, además de facilitar a los policías detener automovilistas y en el mejor de los casos multarlos, eso solo si no es posible sacarles dinero de forma ilegal.

Ahora por otro lado, no encontramos un adjetivo calificativo que no sea «ridícula» para la prohibición de fumar en el coche mientras se conduce.

De entrada, esa regla atenta contra los derechos humanos ya que el hecho de fumar en nada afecta la atención del conductor y consecuentemente no afecta a nadie más que a él (en el entendido de que prenda su cigarro estando detenido y no con el auto en marcha); entonces, al no afectar a nadie más que a él mismo, esa conducta no puede ser una actividad penada.

Pero como dejar pasar la oportunidad de bajarle dinero a los automovilistas que debido a este estúpido motivo, además de tener que manejar estúpidamente lento aunque puedan ir más rápido completamente seguros, además de tener que cuidarse de la creciente delincuencia, además de estar al pendiente de no caer en un bache o una zanja, además de estar al pendiente de que no les vaya a tocar una manifestación que les impida llegar a su destino o que ponga en riesgo su integridad física y económica,  además de no dar vueltas continuas “porque no es necesario ya que tenemos un tránsito súper fluido”; no puedan fumar en una cuarta parte de sus horas disponibles del día porque un policía pueda multarle (si no es que lo extorsiona por dinero de otra forma).

También nos gustaría conocer la razón por la que existen penalizaciones de tránsito que implican remitir el automóvil al depósito vehicular cuando el automovilista está dentro del coche, con todos sus documentos en reglas y en condiciones de manejar.

La respuesta es obvia: para facilitar la corrupción; porque si se detiene a alguien por cometer una infracción y le levantan una multa, podrá ir al banco a pagarla en los siguientes días y listo; pero que le lleven al corralón, implica que al menos va a perder 3 o 4 horas más de su día y no solo las usuales 3 horas y media de tráfico que diario pierde (perdiendo entre 7 y 8 horas de vida ese día), no existe persona que  se pueda dar ese lujo en esta ciudad. Insisto, se trata de fomentar la corrupción.

Además de todo esto, lo que nos resulta más indignante, es que gran parte de la fuerza policial de esta ciudad está dedicada en «chingarnos» (perdonen la palabra pero no hay otra que lo pueda describir).

Tenemos a miles de policías asignados a ponernos «la araña» si nos pasamos por un segundo del parquímetro. Tenemos a miles de policías que su trabajo radica en un operativo de alcoholímetros las 24 hrs. Tenemos a miles de policías que tienen la obligación de cumplir una cuota de coches remitidos al corralón, sin importar si en verdad cometieron una infracción o no. Y ahora vamos a tener a muchos miles de policías tratando de imponer este ridículo reglamento de tránsito.

Unas preguntas al señor Mancera y a todos sus secuaces ¿cómo para cuándo van a asignar policías para prevenir el delito (de verdad)? ¿Para cuándo tendremos una fuerza policial que esté del lado de la ciudadanía y no en nuestra contra? ¿Para cuándo los servicios a la comunidad serán parte de la labor de sus empleados uniformados? ¿Cuándo dejará de ser el nosotros contra ellos y volveremos a estar del mismo lado?

La policía entera y los cuerpos de seguridad de una ciudad NO existen para controlar al ciudadano, están para guardarle, servirle y protegerle. Ya estuvo bueno de usar nuestro dinero para fastidiarnos, ya basta.

Porque seguramente saben que los robos a casa a habitación se han incrementado de forma considerable en este año y suponemos que también saben que el robo de autopartes nuevamente es un problema serio en la Ciudad cuándo años atrás ya casi habían desaparecido y esto por sólo mencionar algunas cosas.

Se gastan millones y millones de pesos en tecnología para infraccionar automovilistas, pero no gastamos ni un peso en tecnología para prevenir la delincuencia de forma efectiva.

Los policías auxiliares que en teoría eran los que deben prevenir el delito, ahora estarán haciendo equipo con los policías de tránsito para conseguir más dinero de «mordidas».

En conclusión en los próximos días viviremos en una ciudad en la que vamos a estar expuestos a grandes índices de delincuencia, como siempre en fin de año y, ahora vamos a estar expuestos a que los que en teoría nos deben de cuidar, también nos estén quitando lo que nos ganamos con nuestro trabajo de todo el año, ya sea con infracciones o con “mordidas”.

¿Por qué en lugar de este estúpido reglamento que sólo les ayuda a robar a los gobernantes mejor no se dedican a aprobar leyes de transparencia y rendición de cuentas en el Distrito Federal y a hacer públicos verdaderamente los expedientes de obra pública de los segundos pisos y la línea 12 del metro?

¿No sería un mejor uso de los sueldos de los legisladores y funcionarios del gobierno de la ciudad de la desesperanza el transparentar sus corruptelas que el darse mayores razones para hacerlas?

*Opiniones a título personal de los autores.

Elías Adam Bitar – https://twitter.com/EliasAdamB

Ómar Adam Bitar – https://twitter.com/OMARconAcento

 

Twitter – https://twitter.com/ProgresoTotal_

Facebook – https://www.facebook.com/ProgresoTotal/

 

5 comentarios en “De corrupción, robos y el nuevo reglamento de tránsito.

  1. Que arreglen las calles.,banquetas y tapen coladeras asi como alubrado publico y semaforos,que nos vendan litros completos de gas y gasolina , para.que el nuevo reglamento de transito este completo !

    Me gusta

  2. Un gobierno nefasto, prepotente, ignorante y funcionarios que no funcionan, servidores que se sirven, y con escasa preparacion escolar, un gobierno de la ciudad con un doctorado que para nada le sirve, y que esta al servicio de la elite politicaus politica intereses economicos., etc, Y no soy politico, mas si universitario

    Me gusta

  3. Esto es muy cierto, tengo amigos policías que me han contado lo que es trabajar en la corporación, los permisos se pagan con dinero, dinero que sale no del bolsillo del policía si no del ciudadano al que tienen que extorsionar en la mayoría de los casos porque nadie está dispuesto a pagarlo de su bolsillo, así mismo los policías que traen patrulla tienen pagar los gastos que tiene el vehículo y también tienen que pasarle una cuota a sus superiores por tener el privilegio de andar en patrulla, a su vez estos piden cuota a los que están bajo su cargo si es que también quieren privilegios como son hacerse de la vista gorda para poder descansar un rato si les tocó en la noche o si es durante el día que los pongan en un lugar tranquilo donde no se arriesguen tanto y puedan descansar, pero si no encajas o reclamas por alguna injusticia te mandan con los de anti motín que son los que no tienen hora de salida y pueden salir lastimados en algunos casos también, es el mismo sistema corrupto el que ocasiona todo, un círculo vicioso que parece no tener fin.

    Me gusta

Replica a E A K Cancelar la respuesta